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Ya están aquíiii. Y van 10. Vuelve Gran hermano

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Ya se ha puesto en marcha de nuevo la maquinaria que comenzará en breve a seleccionar a los nuevos habitantes de la casa de cristal televisiva, más conocida como Gran Hermano.

Esta noticia conlleva que tendremos tras el verano una nueva edición y aunque parece que fue ayer cuando asistimos al desembarco televisivo de este nuevo formato llamado Reality Show con gente encerrada en un espacio y grabada 24 horas, ya han pasado 10 ediciones y otros tantos años. Y por supuesto desde ese día hasta hoy ¡Cómo hemos cambiado!


Recuerdo con nostalgia las imágenes de los concursantes comiendo, durmiendo o jugando partidas de parchís que veías sin más porque era algo nunca visto. Ahora ya no queremos nada de eso, exigimos muchas otras cosas.

Respecto a Gran Hermano, no seré yo quien critique el formato. Hace no demasiado tiempo en una entrevista para "El Norte de Castilla" regalé de titular que Gran Hermano es un buen programa, algo que pocos críticos televisivos se atreven a aceptar. A día de hoy sigo manteniendo mi palabra. Gran Hermano es un gran programa.

Entonces, la pregunta es evidente ¿qué ha llevado a un buen formato a estar tan devaluado y a ser un abanderado de la telebasura nacional? La respuesta es sencilla todo lo que gran Hermano lleva detrás.

El programa no es más que la convivencia de seres anónimos en un entorno aislado y como se relacionan entre ellos mientras la gente va expulsando a los que no le gustan y... ya. Todo lo demás está fuera de Gran Hermano. Lo que de verdad estropea el programa son los debates de Ana Rosa, los salsas rosas varios en sus distintos formatos y los comentarios de antiguos concursantes con afán de protagonismo y que hacen lo que sea, y subrayo el lo que sea, por unos cuantos euros. Pero todo eso pertenece a otro género que sí que meto dentro de la llamada telebasura, lo que es Gran hermano propiamente dicho son unos resúmenes perfectamente editados y muy bien guionizados y una gala semanal entretenida, bien producida y mejor presentada por una Mercedes Milá que aunque poco a poco se está convirtiendo en una caricatura de sí misma, sigue siendo un sello de garra, personalidad y credibilidad para el programa.

Porque no nos engañemos, algo tiene que tener este programa que lo hace tan exitoso mientras otros como la casa de tu vida, el bus o basurillas varias han ido desapareciendo. Así que no me sirve eso de la saturación y a que se sigue porque no hay nada más y lo ponen a todas horas, porque eso intentan hacer con todos los programas y ninguno ha sobrevivido a tantas ediciones.

El mayor éxito es el casting y el hecho de que ya tienen planeadas las historias que quieren contar cada año y en función de ellas solo necesitan actores que las ejecuten. No actores en el sistema interpretativo de una función, sino personalidades a las que puedan llevar a hacer cosas que la organización quiere sin que se den cuenta.

Así pues, todas las furcias con aspiraciones de interviús o modernillos con ansias de abrir un bar de copas sin olvidar a lo más granado del sector friky y extravagante están de enhorabuena porque tienen una nueva opción de convertirse en juguetes rotos por unos meses. Pero a ver quien supera a Amor el travelo analfabeto y racista o fresita la tontaelaba a la que todo el mundo querría meterla dos yoyas.

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